De Huelva a Santiago de Compostela Sin Gluten

Este verano leí en algún sitio un artículo de algunos peregrinos que han realizado el Camino de Santiago reivindicando de esta forma la dieta sin gluten. Pues bien, desde Huelva el pasado 1 de julio salimos tres amigos Paco, Carlos y Carmelo este último, celíaco y precisamente el que escribe, recorrimos un total de 1016 kms en bicicleta en 12 días. Días inolvidables principalmente por la compañía y experiencia gratificante donde las haya. En mis alforjas ya os podéis imaginar, (pan, magdalenas hechas por mi hija, galletas, …), para poder afrontar lo mejor posible mi dieta dado que desconocía a lo que me iba a enfrentar en esta aventura.
En lo relacionado con la comida exceptuando los desayunos que tuve que tirar de los productos de los que disponía en las alforjas tengo que decir que solo en un bar tuve problemas a la hora de comer, ( o sea no comí, tire del costo de las alforjas) el resto fue todo sobre rueda (nunca mejor dicho), desde Aracena donde pasamos la primera noche hasta Santiago de Compostela. En todos los establecimientos donde paramos a almorzar o a cenar excepto el lugar comentado fui tratado con una exquisitez espectacular, reconozco que se volcaron conmigo y con mi dieta en todos los bares y restaurantes que paramos. Me encontré como esperaba de todo: había algunos que el conocimiento sobre nuestro problema es escaso pero después de darles unas nociones sobre la dieta sin gluten, de como de cómo evitar las dichosas contaminaciones cruzadas y de cómo me podían preparar la comida todo fue amabilidad y buen quehacer, otros se veía desde lejos que manejaban con algo de destreza nuestra situación aún así les insistía en que me indicaran ingredientes y forma de preparación de los platos haciendo mucho hincapié en que deseaba con todas mis ganas terminar lo que llevaba un par de años preparando y les explicaba los problemas que podían causar una ingesta de gluten, y el resto con unos conocimientos sobre la enfermedad celíaca, la dieta, la contaminación cruzada e incluso las posibles repercusiones que pueden traer la ingesta de gluten en los celíacos yo diría que bastante destacado.
Sinceramente quede gratamente sorprendido en lo relacionado con la dieta dado que donde paramos a reponer nuestras fuerzas eran pequeños negocios de las localidades donde pasaba nuestra ruta y ninguno de ellos había sido formado por alguna asociación, aún así, he podido observar que el trabajo que hacen desde las asociaciones en dar a conocer la celiaquía y la dieta sin gluten, así como el de muchos celíacos está empezando a dar sus frutos, pues ya no nos tratan como bichos raros ( o por lo menos yo he tenido esa suerte, y entre almuerzos y cenas han sido alrededor de una veintena, cada uno en lugar distinto) hay mucha gente que empieza a concienciarse de nuestra problemática.
Como anécdotas a destacar tengo que decir que en algunos de estos lugares pude llegar a disfrutar de cerveza y pan sin gluten.
Desconozco si alguno de los propietarios o trabajadores de estos bares y restaurantes leerán estas líneas pero si es así FELICIDADES por vuestra labor.
No quiero terminar sin tener un pequeño recuerdo homenaje para Rocío, propietaria de CeliDulce (Ourense), ya que pude visitar su tienda y obrador y regalar a mi vista y también a mi paladar con las maravillas sin gluten que realiza esta celíaca, desde estas líneas mis felicidades y enhorabuena por luchar por nosotros.

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